El Alzheimer también afecta a la familia

Atender a un enfermo de Alzheimer que no comprende las cosas y que al mismo tiempo no es comprendido por los familiares hace que la vida cambie y sea más complicada para ellos

El Alzheimer es un padecimiento de la edad adulta que comienza inofensivamente –al actuar un tanto distraído y un poco confundido-, pero que a los pocos años altera por completo el comportamiento de la persona, puesto que su vida mental se ha disuelto, se desbarata la movilidad, se recluye en la cama y se vuelve vulnerable a enfermedades infecciosas que el cuerpo ya no puede combatir.

El Alzheimer, como toda enfermedad terminal o crónica, no solamente afecta al enfermo, por todos los cuidados que se le deben de dar, también la familia sufre las consecuencias.

Atender a un enfermo de Alzheimer que no comprende las cosas y que al mismo tiempo no es comprendido por los familiares hace que la vida cambie y sea más complicada para ellos. La gente no los entiende, la familia se aleja y todo es diferente. No hay apoyo, hay soledad, tristeza, rabia, desesperación y miedo al futuro.

Sin embargo, la disminución de las facultades cognitivas no tienen porque significar el fin de toda la alegría en la vida. Especialmente durante las etapas tempranas, las personas afectadas obtienen un confort y una satisfacción considerables si continúan realizando sus intereses recreativos como escuchar música, ver televisión, leer, asistir a conciertos, trabajar en el jardín, asistir a la iglesia, jugar con mascotas, cenar fuera de casa, salir a hacer las compras, etc.

Quien vive la tragedia de cuidar de un enfermo con Alzheimer sabe lo difícil que es enfrentar día con día las nuevas situaciones, la mayoría de las veces desesperantes, que llega un momento en que todo se nubla, todo se viene abajo. Luego se pide ayuda y ésta no llega. La gente no comprende, no vive las 24 horas del día con el enfermo …¡Y la soledad se vuelve la única compañera!

Tener un familiar con Alzheimer es duro y devastador, pues es muy difícil enfrentarse a una situación como esta y peor aún cuanto la enfermedad destruye prácticamente a toda la familia. Desafortunadamente no hay por el momento cura alguna, sin embargo las investigaciones prosiguen y los avances son alentadores, hoy en día la memantina de Merz, es un medicamento que ayuda a detener el proceso de la demencia.

Este producto, es el único fármaco autorizado en cualquier etapa de la misma y que además, ha demostrado gran eficacia al retrasar la progresión del padecimiento en cualquiera de sus etapas (temprana, media y avanzada), ayudando a que el enfermo tenga una mejor calidad de vida para el enfermo y mayor tranquilidad y libertad para el cuidador.

En las primeras etapas de la enfermedad los pacientes no pierden la conciencia de lo que está sucediéndoles a su alrededor, y esto les causa angustia, pena. Su torpeza en comenzar a dejar de hacer las cosas más sencillas, causa en ellos confusión.

Es en esta etapa y en las subsecuentes que la paciencia y la comprensión serán definitivas a lo largo de un proceso de atención y de cuidados.

Aceptar la existencia de la enfermedad de Alzheimer en algún ser querido, es el primer paso para iniciar esos cuidados, que llevarán a sus familiares a atenderlo de la mejor manera posible. Adicionalmente al tratamiento que el médico prescriba para atenuar de manera afectiva el avance de la enfermedad, actualmente existen centros de atención especializada donde sus familiares podrán obtener información sobre la enfermedad y la importancia de que el paciente lleve correctamente su tratamiento.

Existen también, innovadoras terapias:

-Físicas y de orientación

-Terapias ambientales

-Terapias con psicoterapia que no sólo ofrecen al paciente con Alzheimer una mejor calidad de vida, sino que adicionalmente, brindan mayor tranquilidad y seguridad a sus familiares.

Por otra parte los ejercicios de Estimulación Física y Neurológica –prescritos solamente por Psicólogos calificados- permiten llevar a cabo un monitoreo constante sobre el curso y deterioros causados por la enfermedad, permitiendo programar ejercicios de estimulación de la zona y funciones dañadas.

Estimular o mantener su contacto con la realidad es de gran ayuda para su reafirmación en la vida y esto se logra a través del ejercicio diario de llevar a cabo actividades sencillas, las que, durante la etapa leve o moderada de la enfermedad, serán de gran utilidad para el paciente.

Estas actividades, como la lectura y el ayudar en tareas domésticas simples, son indispensables para ayudarle a mantener el cuerpo y la mente en actividad constante. Y ¡no lo olvide! Es muy benéfico para el paciente entender que de cierta forma aún es útil.

La atención familiar, con dosis constantes de cariño y comprensión es la clave.

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