LA ARQUITECTURA, HERRAMIENTA DE IDENTIDAD NACIONAL EN MEXICO

Arquitectura de los años 30

La política del México posrevolucionario desde la década de los años 20 y hasta principios de los 50, regida por la búsqueda de identidad nacional, jugó un papel preponderante en la formulación del lenguaje y la ideología arquitectónica, señaló la arquitecta Gabriela Grisi de Lara, instructora del Curso “Conoce tu ciudad a través del arte de la modernidad” de la Universidad Ibero Americana (UIA).

Fue entonces cuando los arquitectos se encontraron con la referencia del pasado inmediato de la Escuela de Bellas Artes y el afrancesamiento del régimen porfiriano, y en el presente con un espíritu nacionalista que se encaminaba hacia un futuro que prometía la construcción de un país racionalmente funcional.

“Si bien los arquitectos antiacadémicos aceptaron los influjos de los preceptos de la arquitectura moderna y fueron capaces de dar respuesta a las necesidades emanadas de la Revolución, los conservadores los tacharon de ‘importaciones imperialistas’ e insistieron en adoptar una arquitectura que expresara el espíritu nacional mexicano”.

En ese entonces se consideró que las construcciones ausentes de ornamento debían responder a valores de utilidad y economía, y representar el pensamiento lógico del autor, quien además las dotaba de carácter estético.

Por otra parte, comenzaron a manifestarse las nuevas demandas sociales para edificar unidades habitacionales, casas obreras, escuelas y hospitales en espacios con dimensiones físicas acordes a las necesidades del ser humano.

Las primeras expresiones se dieron en el trabajo de José Villagrán García, maestro y teórico que atrajo a un grupo de jóvenes discípulos, creyentes de los postulados de la arquitectura moderna, que proponían la creación de espacios bellos, útiles, sólidos e higiénicos; en la genialidad de Juan O´Gorman, propulsor del movimiento funcionalista radical, cuyas obras ilustran la arquitectura funcionalista y orgánica en las dos etapas que cubrió su producción; en la labor de Mario Pani, prominente constructor y urbanista capaz de dar al mundo los mejores ejemplos de proyectos habitacionales; y en la gran aportación de Luis Barragán, pionero del movimiento llamado ‘regionalismo’.

En la década de 1950, la presencia del arte abstracto en la escena arquitectónica nacional sería evidente en la geometría lineal y el plano, características de la corriente funcionalista que más tarde se conocería como “internacionalismo”.

Arquitectura y urbanismo en la ciudad de México: 1950 a 1979

A raíz de la preocupación de los arquitectos por racionalizar el crecimiento urbano y crear una ciudad cosmopolita se llevaron a cabo grandes proyectos urbanos, así como estructuras innovadoras individuales.

El primer gran ejemplo fue el Fraccionamiento Jardines del Pedregal, desarrollado a finales de los años cuarenta en el sur de la Ciudad en un sitio de piedra volcánica, donde se reflejó la visión integral regionalista del arquitecto Luis Barragán y los conceptos internacionales de Max Cetto.

El arquitecto Mario Pani acentuó su talento urbanístico a través de los planes rectores y los multifamiliares más ambiciosos de los años cincuenta. Paralelamente se hizo realidad el Plan Maestro de la Universidad Nacional Autónoma de México, obra colectiva que sintetizó la praxis de la arquitectura internacional y la del México antiguo.

De esta forma, la gama de lenguajes arquitectónicos osciló del figurativismo a la abstracción, de lo académico a la radicalidad moderna, y de la rigidez a la soltura plástica.

El internacionalismo en contraposición de la integración de las formas vernáculas y prehispánicas

En los años 50 triunfaron los preceptos de la arquitectura moderna con la consolidación de la Ciudad Universitaria y del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas. El funcionalismo se convirtió en la base de la arquitectura contemporánea, dando inicio a construcciones que respondieron adecuadamente al momento.

Éstas incluyeron elementos decorativos y constructivos mediante diseños racionalmente tecnológicos tomados de las propuestas internacionales. En oposición, la destreza de los arquitectos mexicanos de ideales firmes en el contexto social y económico hizo de la arquitectura del México moderno un auténtico compromiso de espíritu nacional, sin excluir la idiosincrasia que conlleva un lenguaje propio de las raíces vernáculas y prehispánicas.

Deja un comentario

Archivado bajo Otros

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s