PRIMER DOMINGO DE MARZO, DÍA DE LA FAMILIA MEXICANA DATOS NACIONALES

En 2009, 97% de la población del país forma parte de un hogar familiar
Los hogares familiares tienen 4.1 integrantes en promedio
Del total de hogares, 77.3% tiene como jefe a un varón y 22.7% a una mujer
El porcentaje de hogares con niños menores de 5 años disminuyó en los últimos años y se incrementó la proporción de hogares familiares con adultos de 65 años o más
La proporción de hogares donde solamente trabaja el jefe es menor cuando la jefatura está a cargo de una mujer (39.2%), en comparación con los de jefatura masculina (40.7 por ciento)La familia es el grupo social básico en el que la mayoría de la población se organiza para satisfacer sus necesidades esenciales; es el ámbito donde los individuos nacen y se desarrollan, así como el contexto donde se construye la identidad de las personas por medio de la transmisión y actualización de los patrones de socialización. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Desde septiembre de 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que cada 15 de mayo se celebre el Día Internacional de la Familia. En México, en 2006 se decretó “Día Nacional de la Familia” el primer domingo de marzo. Para conmemorarlo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presenta una breve caracterización de las familias mexicanas, a través de algunos indicadores seleccionados.
Parte de la producción de información estadística sobre las familias en México se ha instrumentado a través del concepto de hogar (conjunto de personas que comparten la misma vivienda y se sostienen de un gasto común para la alimentación). Si bien hogar no es sinónimo de familia, es posible describir la situación que acontece en el ámbito de la vida cotidiana, en las formas de organización y convivencia, en los apoyos familiares y sociales del grupo, debido a que censos y encuestas registran el vínculo que tiene cada uno de los miembros del hogar con el(la) jefe(a) del mismo (ya sea consanguíneo, conyugal, de afinidad, adopción o costumbre), y con ello distinguir los diversos arreglos residenciales.
Las fuentes de información utilizadas para elaborar los indicadores que a continuación se presentan son la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2009 y la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al segundo trimestre de 2010.

POBLACIÓN EN HOGARES FAMILIARES

En los últimos años, la sociedad mexicana ha experimentado transformaciones que influyen en la conformación de los arreglos familiares (vinculadas con los cambios en el crecimiento económico, variaciones en la intensidad y los patrones de fecundidad, mortalidad y migración interna e internacional, una mayor inserción en el mercado laboral de las mujeres, cambios en las tendencias de la nupcialidad y disolución conyugal, entre otros). No obstante, de acuerdo con la ENADID 2009, es posible afirmar que la convivencia en hogares familiares continúa siendo la forma de vida predominante de la población del país. Así, 97% de la población habita en grupos donde la mayoría de los miembros tienen alguna relación de parentesco con el jefe del hogar, mientras sólo 3% permanece sola o reside en la misma vivienda con otras personas sin mediar una relación de parentesco.
Los hogares familiares se clasifican en nucleares y extensos. Dentro del conjunto de los familiares, los nucleares (que se componen usualmente del jefe, su cónyuge y/o sus hijos, o un jefe con sus hijos) representan 72.9 por ciento. Los extensos (que se integran por un hogar nuclear al que se han agregado otros parientes o no parientes) concentran el 27.1 por ciento. Los primeros agrupan a 65.8% de la población en hogares familiares y los segundos a 34.2 por ciento.
Los hogares nucleares se caracterizan por tener una gran presencia de menores de 15 años (30.6%) y equilibrio en la proporción de hombres (50.1%) y mujeres (49.9%); mientras que los extensos tienen mayor presencia de miembros jóvenes de 15 a 29 años (29.1%) y adultos mayores (12.7%), además hay una proporción ligeramente más alta de mujeres (54.3%) que de hombres (45.7 por ciento).TAMAÑO Y COMPOSICIÓN DE LOS HOGARES FAMILIARES

La información de la ENADID 2009 indica que en promedio cada hogar familiar tiene 4.1 integrantes. Este número es diferente según la clase, en el nuclear hay 3.7 integrantes, mientras que en los extensos el promedio es de 5.2. Este contraste hace referencia a la conformación de estructuras familiares más complejas en los hogares de mayor tamaño.
Del total de población en hogares familiares, de acuerdo con su parentesco con el jefe, la mayor proporción la tiene el rol de hijo o hija, 47.6% de los hombres y 41.1% de las mujeres. En las categorías de jefe y cónyuge es donde se observan las diferencias más importantes en los roles que desempeña cada sexo dentro del hogar, ya que del total de varones 38.4% son jefes y sólo 1.7% son cónyuges; mientras que en las mujeres 10.7% son jefas de un hogar y 34.2% son esposas o compañeras. El resto de la población tanto de hombres como de mujeres se distribuye en la clasificación de nieto(a) u otros parientes.
La distribución de la población en cuanto a su parentesco también muestra algunas diferencias al considerar la clase de hogar. En los hogares nucleares, de cada 100 hombres, 44 son jefes, 2 cónyuges y 54 hijos. Por su parte, de cada cien mujeres, solamente 10 son jefas, 43 cónyuges y 47 son hijas.
En los hogares extensos, de cada 100 hombres, 27 son jefes, dos son cónyuges, 33 son hijos, 22 nietos y 16 guardan otro vínculo de parentesco con el jefe del hogar. De cada 100 mujeres en esta clase de hogares, 12 son jefas, 19 cónyuges, 30 hijas, 18 son nietas y 21 tienen otro parentesco.

CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS DE LOS JEFES DEL HOGAR

En México, la proporción de hogares encabezados por una mujer continúa su incremento, entre las principales tendencias sociodemográficas que explican este aumento destacan la viudez femenina como resultado de una mayor sobrevivencia y en consecuencia una esperanza de vida más alta de las mujeres; el aumento en el número de las separaciones y divorcios; el incremento en el total de madres solteras; y los importantes contingentes migratorios principalmente masculinos.
Ser jefe de un hogar supone que sus miembros reconocen, sobre la base de una estructura de relaciones jerárquicas, a la persona más importante del grupo, es decir, aquella que está presente regularmente en el hogar y quien es, además, la persona con mayor autoridad en la toma de decisiones o el principal soporte económico.  De esta forma en el total de los hogares familiares, 77.3% tienen como jefe a un varón y 22.7% a una mujer. En los hogares nucleares la proporción que tiene como jefe a una mujer es de 17.9%, mientras que en los extensos es de 35.6 por ciento.
En lo que respecta a la edad, en general las jefas de hogares familiares son menos jóvenes que los jefes, éstos predominan en las edades menores a 50 años, con una proporción de 61%, en contraste con el 50.5% que registran las mujeres que encabezan un hogar.
En los hogares nucleares, la mayor proporción de jefes (hombres y mujeres) tiene una edad que oscila entre 30 y 49 años, destacando la participación de los jefes hombres con 53.7% y mujeres 52.2 por ciento. En comparación, cuando se trata de hogares extensos, el porcentaje más grande de jefes se concentra en edades de 40 años y más, donde 79.9% corresponde a las jefaturas masculinas y 84.4% a las femeninas. Destaca de manera específica que en el grupo de edades más avanzadas (60 años y más), las jefas tienen mayor presencia con 39.5%, respecto de 32.3% que corresponde a los jefes varones que están en ese mismo grupo etario.
Además de la edad, la distribución porcentual por situación conyugal confirma que el ser jefa de hogar se relaciona en la mayor parte de los casos con la ausencia del cónyuge, en mayor proporción por viudez (29.7%), seguida de la separación (21.8%), la soltería (14%) y el divorcio 7.7 por ciento.
En cuanto al tamaño de localidad también se observa que en ámbitos más urbanizados se concentra más de la mitad de las mujeres que son jefas del hogar (57.4%), siendo este porcentaje mayor incluso que el de los jefes varones 49.9 por ciento.
El nivel de escolaridad también muestra diferencias respecto al sexo del jefe del hogar, en el caso de los varones el porcentaje más alto corresponde a aquellos que tienen algún grado de la educación secundaria o equivalente (23.9%), seguido de quienes completaron estudios de primaria (18.4%), con algún grado de estudios superiores (17.2%) y con primaria incompleta (17 por ciento). Por su parte, la mayor parte de las jefas de hogar (20.4%) no completó estudios de primaria, 19.7% cuenta con algún grado aprobado de secundaria y la proporción de jefas con algún grado aprobado en educación superior es prácticamente igual a la de aquellas que no tienen instrucción.
COMPOSICIÓN DE LOS HOGARES
Del total de hogares familiares, resaltan aquellos integrados por el jefe, la cónyuge y los hijos (63.8%), siguen los hogares monoparentales (constituidos por uno de los padres y sus hijos con 20.1 por ciento). Otros arreglos son las parejas sin hijos, ya sea porque los hijos ya salieron del hogar de origen o porque la pareja no ha tenido descendencia (12.2%), y los hogares de jefe sin núcleo familiar en donde están presentes el jefe y otros parientes e incluso no parientes, pero no el (la) cónyuge, ni los hijos del jefe (3.9 por ciento).
Dentro de los hogares nucleares son mayoritarias las parejas con hijos (68.8%), mientras que 16.8% son de jefes con hijos y 14.4% parejas sin hijos (sin descendencia o sin hijos en el hogar). En contraste, 50.2% de los hogares extensos son parejas con hijos; 28.8% se conforman por el jefe con hijos; 14.5% corresponde al jefe sin hijos ni cónyuge, y sólo 6.5% pertenece a parejas sin hijos.
En los hogares constituidos por parejas con hijos y los que no tienen hijos predomina la jefatura masculina (79.2 y 14.8%, respectivamente). En cambio, resalta que en los hogares con jefatura femenina un porcentaje muy alto (75.9%) son hogares con hijos y sin cónyuge (hogares monoparentales). Los hogares con jefe sin núcleo, es decir sin pareja ni hijos pero sí con otros familiares, representan 2.3 de los hogares con jefatura masculina y 9.8% de los que tienen jefatura femenina.
Las proporciones anteriores muestran un comportamiento similar cuando se trata solamente de hogares nucleares, ya que en aquellos donde hay jefe y cónyuge predominan los encabezados por un varón, 80.9% cuando hay hijos y 16.4% cuando no los hay; en contraste, en los hogares nucleares de jefes sin cónyuge y con hijos 82.1% son dirigidos por una mujer.
En los hogares extensos, el predominio del jefe varón es menor en aquellos conformados por parejas con hijos (73.3%) y por parejas sin hijos (9.3 por ciento). Al mismo tiempo es menor la proporción de jefatura femenina en los hogares con hijos (67.7%), en los hogares sin núcleo es ligeramente mayor el porcentaje con jefa (22.7 por ciento).
HOGARES CON NIÑOS Y POBLACIÓN DE 65 AÑOS Y MÁS
El descenso de la fecundidad, la caída de la mortalidad y la mayor esperanza de vida, son factores que explican la disminución en el porcentaje de hogares con niños en edad preescolar y el incremento en la proporción de hogares que tienen por lo menos un integrante de 65 años y más.
De acuerdo con los resultados de la ENADID 1997, en 37.4% de los hogares en el país había niños menores de 5 años, y en 17.3% se encontraba por lo menos una persona de 65 años o más, con datos de la edición 2009 de la misma encuesta, se observa que la proporción de hogares familiares con niños en edad preescolar es de 30.2%, mientras que el porcentaje de hogares con personas de 65 años se incrementó en más de 10 puntos porcentuales, ubicándose en 28 por ciento.

PARTICIPACIÓN ECONÓMICA DENTRO DE LOS HOGARES

La condición de actividad económica y de ocupación del jefe, así como del resto de los integrantes del hogar están estrechamente relacionadas con las condiciones socioeconómicas del grupo completo, ya que no en todos los casos el jefe es el sostén económico principal, adicionalmente la precariedad de las condiciones laborales obliga a que el sostenimiento de los hogares sea una responsabilidad compartida entre dos o más de los miembros del hogar que se encuentran en edad de trabajar.
En 2010, del total de hogares con jefatura masculina, 87.3% tiene jefe económicamente activo y solamente en 12.7% de los casos el jefe no realizó actividad económica ni buscó trabajo en la semana de referencia. La tasa de participación de las jefas en la actividad económica es de 56.6%, valor inferior a la que reportan los jefes, pero superior a la PEA femenina en su conjunto que es de 42.5 por ciento.
Con relación a lo anterior, también destaca que la proporción de hogares donde solamente los jefes trabajan, es decir, donde ningún otro integrante del hogar se encuentra ocupado, es mayor en aquellos con jefatura masculina, 40.7%, en comparación con 39.2% de los hogares con jefa. En el resto de las categorías los hogares con jefas muestran porcentajes ligeramente superiores, lo que implica que sea más probable que en estos hogares más de un integrante participe en el sostenimiento económico del hogar.
Por otra parte, los porcentajes se invierten en donde el jefe está desocupado ya que en más de la mitad de los hogares dirigidos por mujeres (55.4%), ningún miembro estuvo ocupado en la semana de referencia, lo que representa una diferencia superior a 10 puntos porcentuales respecto de los hogares con jefe. Tomando en consideración dichas proporciones se puede esperar que en estos hogares el sostén económico dependa de ingresos por otros conceptos distintos al trabajo, tales como jubilaciones o pensiones, programas de gobierno, así como también por ayuda de familiares residentes dentro o fuera del país.

* * * * * *
Bibliografía:

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2010). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Segundo Trimestre). Base de datos. México, INEGI.

_____ (2010). Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, 2009. Base de datos. México, INEGI.

_____ (2010). Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, 2009. Metodología y Tabulados Básicos. México, INEGI.

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (1999). Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, 1997. Metodología y Tabulados Básicos. México, INEGI.

López Ramírez Adriana (2001). El perfil sociodemográfico de los hogares en México 1976-1997. México, Conapo

Deja un comentario

Archivado bajo Otros

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s